Preparación:
Comenzamos con el sofrito: picamos la cebolla, el pimiento y los ajos y los añadimos a la olla con un chorrito de aceite.
Una vez pochado, se añade el tomate y el pimentón. Mientras se sofríe el conjunto, vamos troceando el choco en dados y pelando las patatas. Cuando tenemos las patatas peladas procedemos a chascarlas, es decir, en vez de cortar hasta el final cada trozo, lo terminamos de separar con la mano. Con esta técnica facilitamos que se espese el guiso sin necesidad de añadir harina ni otros espesantes.
Incorporamos el choco y las patatas cortadas a nuestro sofrito, añadimos el vaso de vino blanco y subimos el fuego. En este momento, añadimos el agua hasta cubrir las patatas junto con la sal, el perejil y el laurel.
Dejamos cocinar a fuego medio hasta que las patatas estén tiernas ¡y ya podemos disfrutar de un exquisito guiso!!

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